La Catedral de la Encarnación se levanta en el lugar que ocupara
la Mezquita-Aljama, o mezquita mayor de la ciudad, durante los ocho siglos de
dominio musulmán.
Iniciada
su construcción en la primera mitad del siglo XVI y continuada a lo largo del
XVII y XVIII, es obra inacabada a la que falta el remate de la fachada
principal y completar la torre sur; este hecho ha venido, con el tiempo, a
dotar al templo de un aspecto singular que lo caracteriza y es el origen de su
nombre popular, "La Manquita".
Su nombre
completo es Nuestra Señora de la Encarnación aunque para los malagueños es
simplemente “la Catedral”. En todas las ciudades una catedral es siempre algo
importante, pero aquí en Málaga lo es todavía más, porque no es solo un
edificio religioso, es también un referente, un hito ciudadano, un jalón en el
camino y un testigo de muchos acontecimientos.
Se empezaron
sus trazas aproximadamente sobre 1.530 y se finalizó en el siglo XVIII, aunque
es una obra inacabada ya que le falta remate de la fachada principal y la torre
sur. Aún hoy circula una leyenda que dice que el dinero destinado a la
terminación de esa torre se gastó en financiar las guerras en América de
principios del siglo XIX, aunque está demostrado que ese dinero realmente se
destinó a financiar obras públicas urgentes en la provincia.
Con una
planta de tres naves con girola, es en cierto modo una evolución del arte
goticista que en su primer momento acogió las nuevas ideas renacentistas, con
todas las naves de la misma altura con bóvedas vaídas conforman esos cupulines
tan característicos que se ven desde arriba, por ejemplo cuando se ve la
catedral desde el hotel Málaga Palacio.
El alzado
incorpora el estilo siloésco con el dado de Brunelleschi, que contribuye a
darle mayor altura y vistosidad sin distorsionar el canon.
Por su
cabecera es hermana de las de Granada y Guadix, las catedrales andaluzas
del XVI, en cambio por su coro hay que relacionarla con los Coros de Toledo y
Córdoba, los tres más importantes de España.
En el Coro de
Málaga está la sillería con 42 tallas, obra de Pedro de Mena en su mayoría, un
obra maestra que este realizó tras las intervenciones previas de Luís Ortiz de
Vargas y con el Apostolado del escultor José Michael Alfaro, todo esto lo hacen
ser una de las obras más importantes en su género.
Destacar
también dos órganos, magníficos que tienen más de 4.000 tubos, raros y hermosos
ejemplos de instrumentos musicales del siglo XVIII que, aún hoy, se conservan
en buen uso y con los que se dan frecuentes conciertos.
Las portadas
de la catedral son conocidas como la de las Cadenas, frente al Palacio de
Zea-Salvatierra con sus jardines y su patio de los naranjos; la principal,
conocida como la de la Plaza del Obispo y, aunque no está integrada en la
Catedral, la fachada del Sagrario.
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